Aquí se piensa: Pensar como acto subersivo

Las ideas reprimidas se convierten en llamas: un ensayo sobre la educación que limita nuestra curiosidad, el arte que nos devuelve la voz, y las grietas por donde escapa la libertad.

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¡Pues no pienses! Nos gritaba la maestra al escuchar las respuestas que como alumnos dabamos a un ‘pensé que no iba a revisar la tarea’. No quiero parecer alguien que ha sido incapaz de perdonar tras tantos años, pero sinceramente me cuestiono como es que se le da lugar en la docencia a personas con tan poco tacto con los alumnos. Recuerdo el nombre de ella pero no lo mencionaré, aunque puedo confesar que le dimos el AKA de Sra. Puff, por su parecido con la pez globo de Bob Esponja.

¿Por qué éramos tan irreverentes? No lo sé, así son los adolescentes y en cierta medida un maestro se gana su trato, sobre todo cuando te decía que ya no aceptaría tareas solo para en la clase siguiente exigirlas terminadas. Era un juego mental en el que estabas destinado a perder. “No pienses, no pienses, no pienses…” ¡Como me marcó esa frase! Porque jugaba un rol específico para imponer el silencio y con una falacia de autoridad desvalidar los señalamientos de los alumnos.

¿Es acaso una falta mayor el pensar? A través del pensamiento interpretamos la realidad, la representamos en nuestra mente y formamos ideas para entenderla. Cuando necesitas un descanso u otra perspectiva, meditas y dejas tu mente en blanco. Pero pensar es parte de la experiencia humana, tanto para decidir y planear. Es la más grande herramienta para comunicar, expresar y crear.

No digo que la mente humana siempre genere pensamientos sanos. Hay pensamientos positivos y negativos; ideas erróneas y correctas; y perspectivas abiertas y cerradas. No quiero ponerme muy mágico, pero la interpretación que haces de las cosas crea una ‘realidad’ para el individuo.

Como dijo Epicteto, muy en la línea de lo que comento:

“No nos afecta lo que pasa sino lo que nos decimos sobre lo que pasa”.

Detengámonos un momento a pensar lo que sería no pensar, literalmente no pensar. Seríamos bestias. ¿Qué nos diferenciaría de un insecto posado sobre putrefacción? ¿O de un perro comiendo sobre el suelo?

Sentir también es parte de la experiencia humana. El amor, el placer, el miedo, el eros, todo eso se siente antes de pensarlo. Una cosa es sentir y otra muy distinta entregarse a los impulsos más básicos de nuestra bestia interna.

El Pensador La Virtud

Tampoco hay que caer en un extremo en el que uno se pierda en el pensamiento y se vea consumido por sus propias ideas. El hombre que piensa y no actúa, sufre. Es tan pesado que no puede moverse. Hay una interpretación del “El Pensador” de Rodin que refleja una figura que se queda quieta, inmóvil y sin comunicar. Por eso está tenso y quieto frente a las puertas del infierno, como si el fuego que le consume estuviera dentro de su mente.

Sin embargo hay otra interpretación más positiva, en ella se presenta la virtud del pensamiento en su máxima expresión. Representa el trabajo creativo de la mente y simboliza a todo aquel que utiliza su imaginación para crear. Como los artistas, escritores, cientificos y demás.

“Lo que hace pensar a mi Pensador es que no solo piensa con el cerebro, con el entrecejo fruncido, las fosas nasales dilatadas y los labios comprimidos, sino con cada músculo de los brazos, la espalda y las piernas, con el puño cerrado y los dedos de los pies apretados.

Esta obra tiene una gran intensidad psicológica porque transmite una pasividad y soledad que contrasta con el dinamismo y vitalidad de su cuerpo, reflejando el estatus interno a través de su físico.

¿Qué pregunta tiene el poder de convocar la pasividad y el dinamismo? Debe ser una conjetura difícil… y no solo difícil, debe ser algo que no te deje indiferente, que te importe en un nivel profundo y que se siente hasta la médula. Si es así, debe ser algo digno de ser comunicado.

Creo que lo que piensa El Pensador es importante. Y contrario al que piensa y no actua, aquí nos percatamos de que el mensaje es digno de comunicarse. No se trata de ser indiferentes, sino de levantar la voz y ser valientes.

La Virtud

El pensamiento es una herramienta, hay cosas que nos marcan y no nos dejan indiferentes, pero no es lo mismo en todos los seres humanos. A ti te pudiera importar más el diseño de las vialidades en una ciudad y a mi la administración de los recursos de la federación. A ti los mensajes sociales y filosóficos que un artista pueda plantear en su obra y a mi las narrativas usadas en los libros de educación pública que perpetuan los paradigmas y mitos nacionales.

Podemos tener la misma información y aún así actuar de maneras muy diferentes. Esto por la identidad de cada uno y el set de valores que cada quien tiene. Uno piensa pero no es lo que piensa. El pensamiento no es el individuo en si mismo. Eso es el ego, la identificación del sujeto con su imagen mental.

¿Pero que hay detrás de los pensamientos, del lenguaje y del raciocinio humano?… Si el pensamiento solo es una cualidad quiere decir que hay algo más allá de él: El Ser.

¿Cómo es que se puede acceder a tan profundo nivel de uno mismo? “Conócete a ti mismo” decía Sócrates porque conociendo nuestra alma podemos distinguir el bien y el mal. Para él la sabiduría es el resultado de conocerse a sí mismo, los vicios por otro lado son consecuencia de la ignorancia. Por eso para Sócrates la virtud es el conocimiento, la excelencia que puede residir en algo o en alguien.

Así la virtud es el conocimiento, más allá de lo moral pues Sócrates se refiere a la excelencia que puede residir en algo o alguien.

Las Pasiones

Menciono esto porque para conocerse bien a si mismo es importante saber lo que uno siente. Aquí me voy a poner más raro ¿Pienso luego existo? ¿O ya existía antes de pensar? Descartes consideró al humano como una criatura ante todo racional. David Hume, planteó lo contrario diciendo que este es primeramente emocional y sentimental; y que el pensamiento se encuentra al servicio de las emociones.

Para esto Hume se preguntó cuál es el acceso que el humano tiene con la realidad, y llegó a la conclusión de que la única forma en la que llegan los estímulos al individuo es a través de los sentidos.

Así postula la Teoría de la causalidad. Hume desarrolla esta visión empirista donde introduce el método experimental en los temas morales. De esta forma, rastrea la raíz de las creencias de un un individuo a sus experiencias y sentidos, mapeando el origen de todas las ideas y creencias.

Hume divide a la percepción huamana en impresiones e ideas. Las impresiones son las sensaciones, deseos, pasiones y emociones, a su vez divididas en dos: Las impresiones originales, que se obtienen de los 5 sentidos y las impresiones secundarias, deseos, pasiones, sentimientos y emociones en reacción a las impresiones originales.

Las ideas son lo que queda de la impresión, podemos decir que es el recuerdo o la memoria. Es lo que queda de la impresión, siendo menos fuertes y menos vivídas.

De acuerdo a su postura la razón no tiene ninguna ingerencia directa en las acciones del individuo ya que el razonamiento toma acción cuando hay un deseo antes. (Es decir, la pasión precede a la razón). Para que el razonamiento tenga motivación las ideas deben tener un deseo o afecto.

Así, la razón de una persona actuará si va en función de una pasión o voluntad.

Es por eso que un fumador no dejará su mal habito a pesar de ser plenamente consciente de que es nocivo para su salud. O una persona sedentaria no se pondrá a hacer ejercicio solo porque sepa que es saludable.

Se necesita más que el raciocinio para actuar.

¿Para qué pensar?

Hoy vivimos en mundo confundido, con un exceso de información innecesaria. ¿Qué tantas percepciones y sensaciones están afectándonos sin que nos demos cuenta?

No solo hay que procurar el buen pensar, sino ser conscientes de cómo nos sentimos al pensar. Nuevas ideas y planteamientos nos hacen sentir y percatarnos de lo que hay que corregir para mejorar. Podemos usar el pensamiento para liberarnos de paradigmas erróneos; y la salud mental y emocional para protegernos.

Así un pensamiento ágil y una mente sana nos permite decidir de manera clara. Conocernos, ser conscientes de nuestras pasiones y deseos. Y como menciona Sócrates, acercarnos a la virtud. Porque ante la ignorancia lo único que se le antepone es el pensamiento crítico, el análisis y la inteligencia.

¿Entonces para qué pensar? Para reflexionar de lo que somos, porque buscamos nuevas respuestas, desafiamos dogmas y nos cuestionamos el porqué de nuestras creencias. Aquí se piensa porque queremos ser mejores, buscamos alternativas y no nos conformamos con la realidad que se nos dio. Aquí se piensa porque creemos que se puede transformar nuestro entorno y porque soñamos y sabemos cómo actuar para lograrlo.

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