¿Desde hace cuánto quieres cambiar? Esto hacemos mal.

Además de ser frustrante, da miedo que pasen los años y nada cambie. Es como una sensación de estar perdido respecto a tus objetivos y a veces el cambio que buscas no está en lo que te ofrecen.

Lo más desagradable de los sistemas es que siempre estamos inmiscuidos en ellos. Como un pez en el agua que no percibe su entorno. Normas, reglas, dogmas, creencias, ideología o lo que tu quieras. Lo sepamos o no, están en nuestro entorno y mente.

A veces lo sabemos, y nos apoyamos en ellos porque creemos que tendremos algún beneficio y que nos llevarán a donde queramos estar. Como un template que te llevará al cambio deseado. Lo malo de eso es que muchos cambios se dan por sistemas que ni siquiera conocemos. Si no sabes como funciona nos perdemos mucho de lo que sucede.

Como vivimos en este mundo de sistemas preestablecidos es fácil perderse y creer que lo que se te propone es suficiente. Pero no. El tiempo no se detiene y avanza sin considerar lo que crees. Ver los meses, estaciones y años pasar desde la misma ventana no solo es frustrante, da miedo.

Lo confieso, tengo miedo. Me da miedo el paso del tiempo y que todo siga igual. Porque el sistema está hecho para mantenerse a sí mismo, no necesariamente para desarrollarte. Si uno no cambia no avanza y seguirá recorriendo un camino en círculos como un hámster en una rueda.

Es intimidante pensar que el cambio que se nos ofrece no es más que una ilusión o peor, un placebo. Es decepcionante ver tras varios años los millones de segundos desperdiciados, ya sea en actividades rutinarias, haciendo scroll down o en vicios que no llevan a nada.

En este mundo de sistemas hechos con fines ajenos a nosotros si uno no hace nada por cambiar nunca pasará nada. ¡Y eso es mucho porque el vacío es peor que estar muerto! El abandono de los sueños es peor que la ausencia de la vida.

Heráclito creía que la realidad era un fuego eterno, siempre vivo, ágil y cambiante. Tal vez en lo macro de la realidad sea así, es una buena teoría. Pero nosotros somos simples mortales, más como esas pequeñas velas de la película de Macario. Una vela que representa el tiempo de vida del humano mientras está prendida.

En esta caja del cambio no hay sistema ¿Vamos a esperar a que vuelva?

El fuego se apaga.

Deja un comentario