Cerrar y empezar un año: Expectativas y realidad

No quería que acabara el año sin por lo menos publicar una vez…

¿Qué pasó? Si esta página tenía vitalidad desde hace un año que reflexionaba sobre la importancia de realizar nuevos proyectos y darle su lugar, enfocarse en lo que uno desea y darle un espacio para ello…

De repente, no hubo ninguna publicación en todo 2024. Sinceramente me apena mucho conmigo mismo. ¿Cómo es eso posible? ¿En qué momento se fue un año más? Fue deliberadamente un error, omisión de mi parte o me arrastró la vida a lugares de presión?

2024: Un año de retos emocionales

Este año fue uno de los más difíciles y liberadores en cuanto a lo emocional respecta. No pasé hambre, no me quedé sin trabajo, no me cortó mi novia ni fui despedido. Este año fue muy bueno en cuanto a estabilidad se refiere. Sin embargo, llovió sobre mojado. Sobre todas estas maravillas que les cuento se posaron nubes negras sobre mi vida.

Mientras reflexiono, me percato de que el 2023 también marcó mi inicio de 2024. Recuerdo haber tenido muchas ilusiones sobre todas las posibilidades que se me presentaban. También mucha confusión porque decidir no es sencillo. ¿Perseguir la carrera corporativa? ¿Enfocarse en la vida en pareja para formalizar pronto? ¿Cambiar de trabajo? ¿Intentar una nueva manera de generar ingresos?

Esas preguntas que tenía al final de 2023 marcaron el inicio de mi 2024. En general, considero que 2022 y 2023 estuvieron condicionados por la vida en la empresa donde trabajaba, donde, aunque gratificante, era absorbente, lo que me impidió tener espacio mental siquiera para pensar en proyectos alternos.

“Vamos a darle en línea con el trabajo, tal vez funcione”. Esta idea es la que me incitó a comprometerme para explorar posibilidades en la empresa, crecer y “avanzar” mis proyectos personales.

En algún momento me percaté de que, aunque mis resultados dependían de mí, que se presentara una oportunidad ideal para mí dependía de otros factores fuera de mi control, situación que me llenó de desesperación. No era la carrera la que se moldeara a mi, si no que yo tenía que moldearme a la carrera.

Tal vez luego retome este tema, porque creo que la clave del éxito (sea cual sea tu definición) debe ser clara con tus intenciones y propósitos personales. Si no es el caso, simplemente estarás trabajando en piloto automático. Como dicen los cristianos en espíritu pero no en verdad. Como un zombie viviendo sin tomar en cuenta su alma.

Y así inicié mi 2024, con mucha angustia, con necesidad de apoyo terapéutico y tomando decisiones erráticas y un vacío que no sabía de dónde provenía. Para ese punto había abandonado mis hobbies casi totalmente. Mi enfoque era el dinero 100%, lo que me llevó a tomar un segundo trabajo como… ¿Asesor de seguros? WTF.

Cambiarse de trabajo por dinero

Ahora que lo veo en retrospectiva, me doy cuenta: “¿En qué chingados estaba pensando?” Fueron cinco meses de capacitación en el tema de seguros patrimoniales en los que, pensando en el dinero que iba a llegar, me metí en las situaciones más incómodas que pudiera imaginar.

Vamos, el tema de los seguros es interesante, puede ser un producto muy bueno según tus planes, pero no es ideal para todos. Además, como asesor, no puedes “asesorar” sin el sesgo de querer cerrar una venta, por lo que un asesor no te recomendará otro producto financiero.

No me veía en esa industria; nunca me había interesado más que por lo económico ya que se gana muy bien, pero tenías que estar constantemente buscando gente con la intención de vender, y me di cuenta de que estaba a punto de iniciar de cero en algo que ni siquiera me gustaba y que además me hacía sentir incongruente por el tema del párrafo anterior.

Paralelamente a esto, inicié terapia. Qué gran psicólogo. De verdad, el profesional de la salud mental con el que fui hacía maravillas al ayudarme a explorar mis pensamientos y confrontarme conmigo mismo. Podría hablar mucho de todo eso por varias horas, pero no es el punto. Lo importante aquí es que ayudó a conocerme.

Tras varias sesiones me confronté con mis temores, obsesiones, heridas y actitudes inconscientes hacia mí y hacia la vida. Creo que esto es clave, porque mucho de la interpretación del mundo y lo que nos sucede proviene de creencias originadas desde nuestra infancia.

Estos son patrones de pensamiento por decirlo de alguna manera que nos condicionan todo el tiempo y que se vuelven parte de nuestra identidad. Lo que lo hace doblemente difícil, la primera para reconocerlo y darte cuenta. Después, para cambiar la concepción de quién eres. Aún sigo trabajando en eso, pero por lo menos saberlo es una ventaja impresionante.

Durante todo este caos, me tomé en serio el gimnasio y la nutrición. Subí varios kilos y masa muscular por primera vez en mi vida. Que, por cierto, no me había percatado de lo difícil que es mantenerte entrenando y comiendo sano. La cantidad de tiempo y disciplina que se requiere es ridícula.

Una lección valiosa es la disciplina al concebirla como un ciclo de todo lo que haces en un día. Tanto para crear hábitos como para avanzar sin sentir que te “esfuerzas” mucho. Además de que esas endorfinas si te hacen sentir mejor y mucho más fuerte. Algo que en este año fue importante para tomar mis decisiones y cambiar la percepción de uno mismo.

Como cereza en el pastel, en este periodo también adopté una gatita de un mes de vida. La rescaté de ser atropellada al estar en medio de la calle y en una situación deplorable. Creo que no hay una mayor satisfacción que cuidar a un ser vivo indefenso. Esta nueva mascota, aunque parece una pequeña responsabilidad, es de lo que más satisfacción y orden proporciona a mi persona. Como un eje que me ata a mantener un orden/ciclo que me beneficia y a ella también.

El cierre del año

Ya para cerrar, en el último trimestre del año decidí cambiar de trabajo para enfocarme en algo que realmente me veo haciendo en el largo plazo. Trabajo en el que me siento a gusto y sé que poco a poco mejoraré.

Básicamente, este es mi año resumido: las experiencias que más me marcaron. Creo que me encuentro en una mucho mejor posición que en 2023. En el tema de salud emocional voy bien; en el físico, también; en el laboral, justo en camino a lo que me gustaría. Creo que esa paciencia y experiencia que solo te da intentar cosas nuevas es lo que más me ha ayudado.

Todas estas lecciones aprendidas ya sea metas alcanzadas o fracasos grandes alimentan una actitud aventurera para pulir y afilar mi persona y objetivos. A pesar de todo, hice lo que quise. Tuve la bendición de poder arriesgar, equivocarme y corregir.

Aún tengo muchas cosas que arreglar, pero creo que estoy iniciando mejor este nuevo lustro de lo que inicié hace cinco años durante la pandemia. Estoy listo para recibir el 2025 con intenciones claras y un corazón abierto. Han sido muchos aprendizajes y humildad los que me han enseñado a ver qué es lo que quiero ahora.

Y ya lo sé. Por fin, ya lo sé.

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