¿Qué es la deuda consigo mismo?

No le debo nada a nadie más que a mi mismo. A nadie más que a mi.

Cuando escribo redacto lo que tengo en mente esta semana. Hoy fue el tiempo de vida. Puedo arrancar recordando las palabras de José Madero al ser cuestionado si ya podía morir en paz, a lo que él dice que sí porque no le debe a nadie… hasta que recuerda que al único al que le debe algo es a su “yo de niño”.

Tiene sentido y no puedo estar más de acuerdo. Pero veamos por qué. Antes que nada hay que ver ¿Qué es una deuda?, ¿Qué es lo que se debe? y ¿Que representa deberse a ti mismo?

Tengo experiencia con la deuda (tristemente). Financieramente hablando es un compromiso de pago para con alguien. A veces es confuso usar la palabra “deuda” porque es un término moral. Mucho más relacionado a compromisos y favores que al hecho de verte obligado a devolver dinero.

Esto lo aprendí en el libro Debt The First 5,000 Years (que recomiendo). Según David Graber, las estructuras de poder utilizan los créditos para coerción y abuso de poder. En este sistema que vivimos se suelen justificar atrocidades contra las personas morosas con la excusa de cobrarles. Esto cuando se lleva al límite o a las últimas consecuencias.

Es decir, al ser deudores son inmorales y se les percibe como si fueran pecadores. El pecador merece castigo y por ende todo lo que le pase es justificado (aunque sean cosas que no toleraríamos en otros casos). Pero bueno, me estoy desviando. Simplemente quería comentarlo para ejemplificar lo que implica que la deuda sea algo moral. 

Muchas veces nos enfocamos demasiado en ese tipo de deuda. Con el banco, cosas que compramos, necesitamos o que no necesitamos. Si eres una persona endeudada pierdes tu libertad financiera.

Otro tipo de deuda es la deuda con alguien, que es la que se relaciona más con un favor o con la lealtad. Que si bien no hay nada que te obligue a devolver el favor, en regresarlo se juega tu palabra, tu honor y tu empatía. Inclusive está más relacionado con la justicia. No pagar esa deuda te hace verte como el malo y tu credibilidad se va al caño.

Aquí la consecuencia por no pagar no es un tema financiero, es social. Ahora si que “te quemas” ante los ojos de los demás por desagradecido, egoísta, aprovechado, falto de empatía, etc. Lo que trae un costo importante porque el grupo social te relega.

Es curioso comparar la deuda social con la deuda financiera. Porque la deuda financiera se puede perdonar, pero la deuda social pesa más. Aunque te la perdonen y nunca la pagues o nunca te la cobren, persiste ese peso moral de devolver el favor a quién te ayudó.

¿Pero cuál es el caso de una deuda con uno mismo?

¿Qué es deberse algo a uno mismo? De entrada, creo que es una deuda superior. Eres deudor y acreedor. Lo que te pone en una posición de absoluta responsabilidad porque eres el que puede perdonar y cobrar… el que si no recibe el pago, carga con las consecuencias. 

Como mencioné con la deuda moral, se sigue sintiendo el peso. Consigo mismo se debería hacer un mayor esfuerzo, pues sería como ser justo contigo. En mi opinión es fácil dejarse para el final, no pagar y llevarse esa deuda a la tumba. 

¿Pero qué es lo que le debemos a nuestro “yo de niño”? . Porque de alguna manera nos dio algo. Si no, no habría deuda.

Al principio creí que lo que se le debe es todo lo que quisimos: los sueños, los errores, los miedos y los traumas que le tocó soportar a ese niño. Pero tuve que pensar varios minutos para llegar a otra conclusión, a ese niño le debes todo, le debes la vida.

A final de cuentas es el máximo acto de amor propio. Ese niño te trajo hasta dónde estás, se rifó los tiros que hoy en día te tienen aquí. Ese niño cargó con toda la esperanza hacia el futuro y carga con todos los hechos de tu pasado.

Le debes la felicidad, la plenitud, en teoría le debes todo lo que quiera. Un niño tiene un montón de deseos y esperanza. Esperanza en cambio, en logros y alcanzar los sueños más simples e inocentes.

Nuestra vida al final de cuentas solo se soluciona con nosotros mismos. El niño soñó en grande. Como evidentemente no puede hacerlas, es responsabilidad del adulto cumplirle todo eso. Ojalá nos sintiéramos tan presionados para pagar a la persona más importante: Nosotros mismos. 


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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Bernardo Soares Bernardo Soares dice:

    Me parece hay un error en esa lógica de la deuda, y es que nuestra sociedad postmoderna nos ha acostumbrado a ver todo en términos de réditos, retornos de inversión. Superávit y deficit.

    Además de que puntualmente la sociedad mexicana carga una culpa católica (‘catholic guilt’) muy específica que agudiza más esa lógica

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    1. Avatar de Fernando Fernando dice:

      Entonces como te refieres a esa sensación de retribuir o regresar un favor sin el término “deuda”?

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      1. Avatar de Fernando Soares Fernando Soares dice:

        Simplemente no la hay. No te debes nada a ti mismo. Son todas maquinaciones del ego. Solo es una búsqueda de la sublimación.

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      2. Avatar de Fernando Fernando dice:

        El ego es parte de la experiencia humana (para bien o mal). No me refiero a que si la deuda o el ego exista. ¿Qué opinas de llamarle compromiso con uno mismo/promesa a uno mismo? Estamos hablando prácticamente de cumplir metas y objetivos que el sujeto se propone… solo que tal vez el término «deuda» no sea el adecuado

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