¿De dónde viene la necesidad de gastar?

La relación entre nuestro trabajo y las necesidades sociales ¿Por qué eso aumenta nuestros gastos?

En esta ocasión me voy a balconear un poco al hablar de los gastos. Me considero un sujeto prudente con la manera en la que utiliza el dinero. Responsable y que suele no utilizar el dinero a lo güey.

Sin embargo en los últimos meses he notado una tendencia a aumentar mis gastos y tras una reflexión, considero que tiene que ver con la relación que tenemos con el trabajo. 

Más que comprar cosas que no puedas costearse, me refiero a pagar por cosas que en tu trabajo no suceden o que son mínimas.

Esto lo menciono realizando una comparación con los diferentes trabajos que he tenido a lo largo de mi vida profesional. Así que esto va más relacionado a una necesidad social, emocional o vital de querer experimentar lo que se llama vida.

Por ejemplo, considero que una de las razones principales por la cual me he metido en ese embrollo es por la necesidad de convivir con las personas que quiero.

En el trabajo suceden muchos acontecimientos día a día. Pero muchos de ellos son repetitivos o están marcados por algún tipo de estrés al estar atadas a un resultado. 

Por un lado alcanzas objetivos pero no es el espacio idóneo para cultivar relaciones, inclusive con los propios compañeros de trabajo. 

Eso se suele dar después de las horas de oficina, en algún bar o espacio recreativo en el que nos permitimos dejar de lado las responsabilidades para simplemente conversar.

Este hecho aunque te hace productivo creo que descuida tu «vida personal” o la deja fuera. En mis primeros trabajos (de menor responsabilidad) eran un poco más amigables en ese sentido. 

Era más fácil que pudiera considerar a mis colegas amigos. Los tiempos muertos servían como un espacio para disfrutar de momentos positivos.

En el trabajo muchas veces no es así. Puede que si hagas alguna u otra amistad pero no es lo primordial ni tampoco es el contexto ideal… ya que las responsabilidades encabezan la lista de prioridades.

Y es normal, para eso tenemos el resto del tiempo. Por eso los momentos de “vida” en los que aprendes, lees, estudias, bailas o convives suelen ser los momentos que se mantienen en los fines de semana.

Y he aquí mi punto de gastar más en temas recreativos: conciertos, experiencias, comida… cosas que te hacen sentir vivo, que van creando recuerdos y momentos en los que te vas desarrollando tu personalidad.

En las semanas con más carga de trabajo, realmente he llegado a sentir que los momentos en que genero nuevos recuerdos son los fines de semana.

Entonces no es un tema de falta de disciplina, ni de ser gastador. Es un tema de las condiciones en las que vive uno y con las cuales se aferra a algo que desea.

Así que solamente quiero cerrar con decir que la solución es encontrar alternativas para aprovechar ese tiempo y encontrar esos momentos para lo que realmente queremos hacer.

¿De dónde viene esa necesidad? ¿Qué nos gustaría hacer con nuestro tiempo? Esas son las verdaderas preguntas para establecer nuestras prioridades personales. 

Entonces, si priorizamos lo que hace que nuestra vida valga la pena, es una inversión en nosotros mismos. No solo gastando por gastar sino decidiendo lo que nos importa.


Si quieres que te llegue directo a tu correo suscribete a mi substack:

DA CLICK AQUI

Sigueme en redes y en todos lados

DA CLICK AQUI

¡Gracias por leer!

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Fernando Soares Fernando Soares dice:

    Creo que inadvertidamente llegaste a un concepto que te puede resultar interesante, el del tercer lugar.

    El problema está en que en una sociedad como la nuestra prácticamente toda la convivencia en terceros lugares / espacios está ligada al consumo. Por lo tanto, es un causa efecto: creemos que convivir conlleva gastar dinero y no debería ser así.

    Me gusta

    1. Avatar de Fernando Fernando dice:

      Había escuchado el termino anteriormente aunque no le relacioné hasta este momento. Y tienes razón. De hecho la sorpresa para mí es esa, que a pesar de ser conciente de que lo recreativo está ligado al consumo terminé cayendo. Justamente, no es que para convivir se tenga que gastar dinero sino que los espacios están diseñados para que así sea.

      Me gusta

Replica a Fernando Cancelar la respuesta